¿Quiénes somos?

 

La Morada de la luz es un centro de meditación, yoga y salud integral, ubicado en plena naturaleza, en un lugar precioso, donde desde hace 10 años hemos ido desarrollando distintas actividades. Somos profesionales, personas buscadoras, unidas a las terapias alternativas, con ganas de compartir y recibir conocimiento.

 

Desde los inicios siempre hemos querido compartir distintas enseñanzas y nuevas formas de pensamiento y es por eso que hemos creado un espacio, un punto de encuentro, enseñanza y reposo, un lugar donde podáis conectaros con vosotros mismos y con los ritmos de la naturaleza.

 

Creamos La Morada de la luz con la ilusión de ser un centro autogestionable donde desarrollar distintas actividades dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas así como contribuir en disminuir el impacto medioambiental ya que para su edificación se utilizaron materiales ecológicos. Su construcción se realizó literalmente con el sudor de nuestra frente, hemos participado plena y activamente en las distintas fases así como en su adaptación para convertirla también en alojamiento y hemos ido realizando algunas mejoras y continuos cuidados para ofreceros siempre un lugar confortable.

Equipo

Carmen Martín

Carmen Martín

Nacida en Alemania, siempre ha estado interesada y preocupada por estar en armonía con los ritmos de la naturaleza. Lleva toda la vida de búsqueda, siempre ocupada en la sanación del cuerpo, la mente y el alma a nivel personal y también al servicio de la humanidad. Ha ido experimentando y recorriendo un sinfín de terapias y enseñanzas con las que desarrolla su particular forma de ayudar a las personas. Los talleres y terapias que desarrolla son fruto de su conocimiento y experiencia personal, de su largo bagaje que le permite aplicar diversas prácticas, técnicas y terapias a sus alumnos y pacientes.

Formación en nutrición y alimentación natural

Desde los doce años, me interesé en la nutrición y alimentación, pues no entendía porque no digería bien algunas alimentos. Así que estudie y experiemente diversas formas de alimentarme; macrobiótica, higienismo, vegetarianismo, crudiveganismo, anna yoga (nutrición ayurvédica) y veganismo.

Alimentarse adecuadamente nos lleva a un estado de conciencia sutil sin que nos demos cuenta.

Formación como terapeuta

He trabajado con diversas terapias para sanar mi cuerpo, mente y conciencia, más tarde las estudié y posteriormente las puse en práctica con los pacientes. Entre ellas Reiki, aromaterapia, flores de Bach, kinesiología, quiromasaje, reflexoterapia, masaje ayurvédico, homotoxicología, drenaje linfático, medicina ayurvédica y las principales ramas del yoga y la meditación. Por eso las personas que llegan a mi consulta siempre son tratadas de una forma integral, utilizando varias terapias según su necesidad.

Formación en Yoga y Meditación

Mi educación espiritual en la niñez, fue el cristianismo, de él  me quede con el amor incondicional y no hacer al prójimo lo que no me gustaba que me hicieran a mí, recuerdo las noches de mi niñez haciendome una revision de como  me habia portado en el dia y siempre pedia al cielo ser mejor persona. Empecé a sentir ganas de ver otras religiones y de hecho me escapaba a escondidas a escuchar otras doctrinas. De adolescente empecé a hacer y hacerme preguntas que el cristianismo o religiones parecidas no me podían contestar, a partir de ahí busqué y estudié otras filosofías y religiones, apareció Buda y su sendero óctuple y después el yoga, que respondieron a todas mis preguntas.

Empecé en la enseñanza yoguica hace 25 años, estudiando el yoga Samkhya, de él aprendí la capacidad de discernimiento y su práctica del observador constante (Purusha) en cada instante cotidiano de la vida, y también el no identificarse con lo observado fue lo que más me llegó, fue ahí cuando puse en práctica, la frase que tanto predico a mis alumnos “Ser coherente con lo que uno piensa, dice y hace”. Estudié y puse en práctica las vías o ramas fundamentales del yoga, Bakti (devoción a Dios), Karma yoga (actitud de servicio, no obtener fruto de las acciones) Hatha (limpieza y cuidado cultivo de los cuerpos) y Raja yoga donde estudié cómo funciona la mente y puse en mi práctica diaria los ocho pasos o Astanga yoga de Patañjali. El estudio de los Vedas y después el Vedanta provocó algunos cambios en mi interior. El Tantra yoga también atrajo mi atención, quedándome con la forma diferente y maravillosa de Amar.

Pasé de una rama a otra rama recogiendo, extrayendo, tomando lo más esencial de cada una, conformando así, mi manera particular e integral de ver, practicar y sentir el yoga. Con el transcurso de los años de mi aprendizaje personal, pase de ver a Dios de muy diferentes maneras: “Dios está fuera de ti”, “Dios está dentro de ti”, “Dios eres tú”, “Tú formas parte de Dios…”, hasta llegar a poner en duda su existencia y de repente hacerme la pregunta… ¿Realmente Dios existe o es una necesidad colectiva que hemos creado para poder tener a alguien a quien pedir ayuda? Es en este instante cuando vuelve a aparecer el Buda en mi vida y en concreto el budismo Zen. Las enseñanzas Zen son frescas, directas y contemporáneas a la hora de estudiarlas y escucharlas y resuenan en mi quehacer cotidiano. La práctica del Zazen o meditación sentada, me resulta familiar a mis anteriores prácticas de yoga, atención plena en la respiración, la postura y la quietud, que ha aportado en estos instantes de mi vida algo que me faltaba y que me está llenando amorosamente.

En cuanto a las meditaciones, primero practiqué durante muchos años la meditación con el sonido primordial Aum y sus 108 cantos todas las madrugadas. Esta práctica conlleva, concentración en el sonido y forma de cantarlo, pranayama y postura de yoga en total quietud, así es como lo enseño. Después llegaron las meditaciones de atención plena, centradas en un objeto, después solo en la respiración. Ahora la práctica del Zazen y el estudio del Zen, integra todas las herramientas que yo necesito en este momento de mi vida.

Todo lo que enseño lo he experimentado primero para poder comunicarlo después.

Tomar conciencia de cada momento e instante de nuestra vida, es lo esencial en nuestro existir.

Aum Shanti

Carmen Martín

Nació en Segovia en la primavera de 1964.
Es uno de los fundadores y responsables de la Morada de la Luz.
Licenciado en arquitectura técnica.

Desde la juventud siempre estuvo abierto a las ideas y terapias alternativas, se formó en alguna de ellas como: Energo cromo kinese, control mental, geopatía, yoga y Vastu shastra. Ha vivido y experimentado la alimentación ayurvédica, el higienismo y el vegetarianismo.

Es el diseñador y ejecutor de la construcción de la Morada de la Luz y del mobiliario, dado que la casa tiene una forma especial todo ha tenido que hacerse a medida.
En La Morada de la Luz se encarga de la administración y el mantenimiento.

Miguel Ángel pasa consulta, a todas las personas que necesiten asesoramiento en la construcción o reforma de su casa y entorno, dentro del marco alternativo (materiales bioconstrucción, orientación de la casa y sus dependencias).

Alejandro es el hijo de Carmen Martín y Miguel Ángel Muñoz
Nació en Alicante en la primavera del 2001

Para Carmen y Miguel Ángel el ver crecer sano a su hijo Alejandro les refuerza en su convicción de que un niño puede ser vegetariano desde su nacimiento.

Desde bebé ya ayudaba en la construcción de la casa, ha presenciado y practicado las sesiones de meditación, las conferencias y talleres de sus padres y se ha movido en el ambiente y pensamiento alternativo de la casa.
Es un enamorado del reino animal, posee un gran conocimiento sobre el hábitat y comportamiento de muchos animales. Conoce la fauna y la flora del lugar.
Tiene una gran creatividad y capacidad para crear artilugios útiles para la casa y para distintos juegos.

Alejandro es el encargado del mantenimiento y limpieza del exterior de la casa y es el responsable de recibir y despedir a los invitados de La Morada de la Luz.

Agradecimientos

Queremos agradecer a todas y a cada una de las personas que han hecho posible que el proyecto La Morada de la Luz exista. En especial:

A Jorge Martín que siempre ha estado presente cada vez que le hemos necesitado, daba igual lo que fuera siempre estaba ahí para nosotros. Él era el alma de nuestro huerto, del cuidado de los árboles y de las plantas.

A Puri Cueto, por su ayuda y amor incondicional, por los cuidados que siempre nos ha procesado, tanto de la casa como hacia nosotros mismos y por sus exquisitos y sanos dulces, en nuestros talleres y retiros.

A Casimiro Muñoz, Carmen Fernández y Nacho Muñoz, por su ayuda en la construcción de la casa, la donación de la madera para la fabricación de la casa y el mobiliario de la misma, por poner a nuestro servicio sus ancestrales conocimientos y tener siempre a nuestra disposición su taller de ebanistería.

A Mercedes Martín y Pilar Martín,  por sus ánimos e ideas, la ayuda en la construcción de la casa y la corrección de los contenidos de la página web.

A Fran Matías, por la elaboración de la página web y la ayuda en la construcción de la casa.

A Thomas Dillig por las ideas, el ánimo y la ayuda en la construcción de la casa.

A Juan Ruiz por ser nuestro querido asesor.

A todos los amigos, alumnos y pacientes que nos han animado a seguir con la realización de los retiros y las actividades de este centro.

Gracias a todos los técnicos, arquitectos, constructores y personas que han ayudado en la construcción de la casa.

También le damos las gracias a las células de nuestro organismo que se han mantenido fuertes y con energía en los momentos menos fáciles.

Y gracias a lo que sustenta por recibir la gracia y la sabiduría suficiente para llevar a cabo este bello proyecto, La Morada de la Luz.